jueves, 3 de noviembre de 2011

Dos años sin escribir en el blog, es mucho tiempo. Y han pasado tantas cosas que resumirlas en unas lineas es tarea casi imposible. Si me sitúo en como era mi vida en junio del año 2009 seguramente diga que estaba viviendo una realidad alternativa. En el paro y a la vez siendo concejal en el pueblo, viendo como mi mujer intentaba salvar una empresa en declive a la vez que cuidaba de los niños. Y yo ensimismado en ofrecer la mejor cara de mi hacia otras personas que después no me han demostrado absolutamente nada de apego. Desviar la atención de lo que es importante después de unos cuantos años de convivencia, sea algo que le ocurre a mucha gente. Además si aparece un sentimiento de rencor que no es real sino inducido por las circunstancias acarrea tensiones y alejamiento entre las personas. Viéndolo ahora desde la perspectiva del tiempo, es muy probable que estuviéramos muy lejos el uno del otro y que lo que tengo que escuchar ahora me hace callar y bajar la cabeza pensando en que tiene toda la razón del mundo. Me portaba como un cabrón. Las circunstancias a nuestro alrededor no favorecieron un cambio de actitud por mi parte. Me vi obligado y no precisamente por mi pareja a volver a un trabajo del que me fui. La vuelta fue dura de conseguir y un malnacido que se tuvo que comer las decisiones de otros se ha ocupado de que esta vuelta al trabajo de toda la vida se convirtiera en un suplicio para mi. Seguramente para otras personas no lo sea y estoy bastante cansado de oír que debería estar contento, pero no lo estoy. Todo lo contrario. Según un profesional de la psicología, mi mayor problema es la actitud que tengo con mi trabajo. O la actitud que el trabajo tiene hacia mi. Ayer mismo lo comprobé, los otros problemas que en estos momentos tengo, están ahí, y uno simplemente espero que se acabe de una manera legal y el otro que es mas complicado ya he decidido que debo ser mas paciente y cuidadoso para que no me afecte demasiado y adopte una actitud que sea perjudicial para arreglarlo, aunque es difícil. Lo quiero arreglar porque en los dos últimos meses me he dado cuenta de lo que realmente tiene valor en esta vida.